jueves, abril 26

El matemático pésimo

Me encontré con un poemilla. Lo dejo a su consideración. Largo, pero valioso. Según entendí, lo escribió el p. José Miguel cuando atravesaba por un momento de oscuridad especialmente difícil en su vida.

Dios
(gracias a Dios)
es un matemático pésimo.
¡Qué fortuna!
Es creador del orden
en el universo
(Gran Albañil,
El Arquitecto),
paradoja,
no sabe hacer cuentas.

Da más por menos
(gato por liebre)
¡se nos da entero!
Y a cambio pide
-¡tamaña friolera!-
nuestro corazón pobre
que tanto es miseria.

Singular trueque.
Raro negocio este
en que pierde,
por ganarnos,
Dios.

Y nosotros,
¡qué pillaje!,
qué necios somos.
Nos preferimos,
aunque mezquinos
nos sabemos.

Su medida es
la sobreabundancia.
Como ninguno, ama,
como cualquiera se hace,
se sujeta a la carne,
al hambre,
la tentación,
el miedo,
la corrupción
(¡Él, que es eterno!)
a lo finito
(¡a quien nadie abarca,
al que nada agota!)
al sueño y al cansancio,
¡a las lágrimas!,
al humano dolor
(del que no quiso ser ajeno)
que asume, amoroso,
sin precisarlo.

Para buscarnos, se abaja.
Sufre con nosotros para ganarnos.
Hace de sus alahajas
ojos de penetrante mirada,
de lágrimas aperladas.
De su Amor,
es decir,
de sí mismo,
goterones gruesos hace
de sangre,
que ruedan por el madero
y besan la tierra
furiosamente seca
y estéril,
fecundándola
y bendiciendo.

Rocía agua y sangre
que curen corazones
desde su costado roto,
herido de una lanza.
Nuestro pecado lo agota,
y lo asume.

Rómpase, contemplándolo,
el alma.
Humíllese el corazón.
Renazca luego,
desde el fondo ardiente
y secreto de la brasa,
el fuego de Esperanza.

Que Dios,
maravilla alta,
es pésimo pagador.
Es casi injusto.
Tiene, seguramente,
en bancarrota al cielo.
No paga como merece
nuestro trabajo.
No es, afortunadamente,
un judío cicatero,
un usurero de cuarta.
Qué bueno que no es banquero,
porque quebraba.
Su Amor no conoce límites.
Se vuelca siempre
sin tacañerías:
de flores
nuestras flaquezas llena,
como de riquezas
estas nuestras averías.
De abrazos abrasa
las bellaquerías.
De gracias
las desgracias del mundo.
Da panes donde
había de dar palos.


Es, en fin, un mal negociante:
un Padre amante.

(P. José Miguel Dominicana, Esperanzas)

lunes, abril 23

23 de abril

Hoy es 23 de abril.

1) Panza a don Alonso Quijano: "Por amor de Dios, señor mío, que no vea yo en cueros a vuestra merced, que me dará mucha lástima y no podré dejar de llorar".



2) Busqué el video del inicio de The Life of King Henry the Fifth ("O for a Muse of fire..."), pero no lo encontré. Os dejo el excelente discurso -aunque algo trillado- del día de san Crispín y san Crispiniano:


sábado, abril 21

The Jews

US, THE JEWS
Jews are those things that God loves. Since roses are beautiful, we must assume that God loves them. Therefore, roses are Jewish. By the same reasoning, the stars and planets are Jewish, all children are Jewish, pretty "art" is Jewish (Shakespeare wasn't Jewish, but Hamlet was), and sex, when practiced beetween husband and wife in a good and suitable position, is Jewish. Is the Sistine Chapel Jewish? You'd better believe it.

THE ANIMALS
The animals are those things that God likes but doesn't love.

OBJECTS THAT EXIST
Objects that exist are those things that God doesn't even like.

OBJECTS THAT DON'T EXIST
Objects that don't exist don't exist. If we were to imagine such a thing as an object that did'nt exist, it would be that thing that God hated. This is the strongest argument against the nonbeliever. If God didn't exist, he would have to hate himself, and that is obviously nonsense.




(De nuevo J. S. F. en E.I.I.)

Respuesta al post anterior

Francisco de Paula de la Costa
y Sainz del Bardal
JEFE DEL GABINETE PARTICULAR
DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR DIRECTOR GENERAL DE BENEFICENCIA Y SANIDAD

Recién se ha publicado, maliciosamente, mi venida al ser. Léase el post anterior antes de hacerse lo propio con este, por favor.

El referido post está lleno de vergonzosas difamaciones y rezuma mala leche contra mía. Mi memoria olfativa aún está picada del olorete a carroñero que me dejó su lectura. Pero no se deje llevar el lector del empalagoso lenguaje emotivo, que tan injustamente opaca la verdad del asunto. Quiero poner los puntos sobre las íes.

Acá, en el gremio, se sufre mucho. Y aunque usted no está para escuchar las cuitas de un personaje literario, se las cuento. Falaces críticas literarios encomian héroes, eternizan quijotes y sanchos, ladies McBeth. Desde personajes hechizos quieren reformularse el mundo los hombres de letras. Pero nadie sabe los auténticos tormentos que sufrimos. Que, al menos yo, sobrellevo como me permite mi corazón cuitado.

Uno se pasa tanto tiempo entre tinta, antes que al demiúrgico escritor se le ocurra llamarlo… cualquiera sabe que éste no es un ambiente para vivir. El artífice va destilando, como paciente hombre de alquimia, sus frustraciones sobre el papel. Vive vidas que no tiene –que no puede, porque le falta arrojo. Realiza imposibles, expone, con apariencia inocua, sus más estrafalarias doctrinas. Y de todo esto la víctima soy yo.

Si ya de por sí es crudo y triste ser un personaje literario, tener que ser justo aquello que decide el autor que ha de ser, sin poder uno decir nada que no haya pensado previamente el creador, cuánto más difícil es mi caso. Pérez, he de decirle, lector amable, destiló en mí su personalidad. ¡Pero no se crea que lo más sublime, no! Creó un guiñapo con lo peor que habita su persona. La configuración de mi ser es mera catarsis de todo lo que él mismo desprecia de sí mismo.

Ponte en mi lugar, lector. Y déjame tutearte, ya que estamos en estas intimidades. Soy la sumatoria sarcástica de las frustraciones de ese señorsillo. ¿No es patético? ¿No debería bastar esto para haberme hecho un suicida, al menos? ¡Pero ni eso! El pedante Galdós no me ha querido otorgar ni siquiera el descanso de la tumba.

Maldigo el día en que vine al ser. Si sólo fuera un narrador omnisciente, un personaje relevante, un clásico… Pero soy relleno a penas. Un pretexto para llenar folios.

Algunos dicen de nosotros que tenemos vida propia. Nada más lejos de la verdad. No somos capaces de añadir una coma, ni un ápice de ingenio, al de nuestro artífice. Vivimos según las leyes propias de la literatura. Y hay que decir que este gobierno es una tiranía.


Ojalá mi autor fuera, por lo menos, un Miguel Unamuno de la vida. Nadie habrá dejado de emocionarse con la rebeldía del personaje principal, en la última parte del libro, contra su autor. Podríamos dejar hacer a nuestro poeta otro tanto contra el muy respetable señor Perez G. Aunque más justo sería dirigir las erratas al fiscal hidalgo Josemaría Llovet A. (este apellido lo omito, por las implicaciones moralistas con que está cargado, que podrían predisponer en su contra al objetivo observante).

jueves, abril 12

Poeta



Recién leí "El amigo Manso", una novela de Benito Pérez Galdós. Quiero reproducir unos párrafos de este libro porque me recordaron a un hombre que ustedes bien conocen (acepto que no todo cuanto allí se dice le queda... pero muchas cosas sí) y porque esta asociación de personaje literario con personaje metaliterario me hizo reír un buen rato. Ustedes juzgarán (Alonso: tienes que leer más libros de Galdós; sostengo que es una de las plumas más exquisitas y geniales del castellano):



"Desde las primeras reuniones se hizo amigo de la casa y al poco tiempo llegó a ser concurrente infalible a ella, un poeta de los de tres por un cuarto...

- XII -

¡Pero qué poeta!

Era de estos que entre los de su numerosa clase podía ser colocado, favoreciéndole mucho, en octavo o noveno lugar. Veinticinco años, desparpajo, figura escueta, un nombre muy largo formado con diez palabras; un desmedido repertorio de composiciones varias, distribuidas por todos los albums de la cursilería; soberbia y raquitismo componían las tres cuartas partes de su persona: lo demás lo hacían cuello estirado, barbas amarillentas y una voz agria y dificultosa, como si manos impías le estuvieran apretando el gaznate. Aquel pariente lejano de las musas (no vacilo en decirlo groseramente) me reventaba. La idea pomposa que de sí mismo tenía, su ignorancia absoluta y el desenfado con que se ponía a hablar de cuestiones de arte y crítica me causaban mareos y un malestar grande en todo el cuerpo. Vivía de un mísero empleíllo de seis mil reales, y tal tono se daba, que a muchos hacía creer que llevaba sobre sí el peso de la Administración. Hay hombres que se pintan en un hecho, otros en una frase. Este se pintaba en sus tarjetas. Parece que el Director General le había elegido para que le escribiese las cartas, y estimando él esto como el mayor de los honores, redactaba sus tarjetas así:

Francisco de Paula de la Costa
y Sainz del Bardal
JEFE DEL GABINETE PARTICULAR
DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR DIRECTOR GENERAL DE BENEFICENCIA Y SANIDAD

Luego venían las señas: Aguardiente, 1.

Y a la cabeza de esta retahíla, la cruz de Carlos III, no porque él la tuviese, sino porque su padre había tenido la encomienda de dicha orden. Cuando este caballerito daba su tarjeta por cualquier motivo, le parecía a uno que recibía una biblioteca. Yo pensaba que si llegaba un día en que por artes del demonio hubiera de inscribirse el nombre de aquel poeta en el templo del arte, se habría de coger un friso entero.

Actualmente han variado las tarjetas; pero la persona no. Es de estos afortunados seres que concurren a todos los certámenes poéticos y juegos florales que se celebran en los pueblos, y se ha ganado repetidas veces el pensamiento de oro o la violeta de plata. Sus odas son del dominio de la farmacia por la virtud somnífera y papaverácea que tienen; sus baladas son como el diaquilón, sustancia admirable para resolver diviesos. Hace pequeños poemas, fabrica poemas grandes, recorta suspirillos germánicos y todo lo demás que cae debajo del fuero de la rima. Desvalija sin piedad a los demás poetas y tima ideas; cuanto pasa por sus manos se hace vulgar y necio, porque es el caño alambique por donde los sublimes pensamientos se truecan en necedades huecas. En todos los albums pone sus endechas expresando la duda o la melancolía, o sonetos emolientes seguidos de metro y medio de firma. Trae sofocados a los directores de Ilustraciones para que le inserten sus versos, y se los insertan por ser gratuitos; pero no los lee nadie más que el autor, que es el público de sí mismo.

Este tipo, que aún suele visitarme y regalarme alguna jaqueca o dolor de estómago, era uno de los principales ornamentos de los salones de mi hermano, pues si este no le hacía caso, Lica y su hermana le traían en palmitas por la pícara inclinación que ambas tenían al verso. Excuso decir que a los dos días de conocimiento, ya D. Francisco de Paula de la Costa y Sainz del Bardal... ¡Dios nos asista!... les había compuesto y dedicado una caterva de elegías, doloras, meditaciones y nocturnos en que salían a relucir los cocoteros, manglares, hamacas, sinsontes, cucuyos y la bonita languidez de las americanas."

lunes, marzo 26

Desesperanza

“¡Esperad! ¡Ya no hay esperanza!”
(George Bernanos)


Dos veces escuchamos este estribillo cantado por la lánguida voz como de hilo quebradizo, que sin embargo no se rompe nunca, de Mouchette. No es casual. Bernanos lo propone a penas empezar a relatar la historia de esta niña, como una suerte de tema que prefigura toda la historia. Bresson lo desliza un par de veces en su película, una al principio, otra, convertida en nana, antes de la tragedia que desgarra (demasiado literalmente) a Mouchette una noche, a sus catorce años. Y hace las veces de resumen y premisa de su relato. En efecto, no hay esperanza. ¿Qué iba a haber? Se trata de esto: del mundo crudo tal cual es, de la existencia, de vivir. ¿Quién dijo que vivir era hermoso? Tenga la piedad de no decírselo a nuestra heroína Mouchette. No le creería.


La imaginación de Dante sugiere que a las puertas del infierno está escrita la expresión “Abandonad toda esperanza”. ¿Habrá que esperar a la escatología para encontrarse sin esperanza alguna? ¿No puede ser la condena a la vida ya suficiente infierno? ¿Qué tal, por ejemplo, la vida de nuestra Mouchette?

martes, marzo 20

Ever On and On



I
The Road goes ever on and on
Down from the door where it began.
Now far ahead the Road has gone,
And I must follow, if I can,
Pursuing it with eager feet,
Until it joins some larger way
Where many paths and errands meet.
And whither then? I cannot say.

II
Still round the corner there may wait
A new road or a secret gate,
And though I oft have passed them by,
A day will come at last when I
Shall take the hidden paths that run
West of the Moon, East of the Sun.

jrr tolkien

viernes, marzo 16

Salvador Elizondo.




EL GRAFÓGRAFO


a Octavio Paz



Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

miércoles, marzo 14

El claroscuro de la fe.


Debemos tener confianza cuando la vida nos resulta difícil y aparentemente sin salida. También estas tinieblas nuestras pueden ser incorporadas a la gran oscuridad de la redención a través de la que brilla la luz de la Pascua. Y si alguna vez nos parece demasido duro lo que se nos pide, si los dolores son insoportables y el destino que se nos exige nos parece verdaderamente absurdo, precisamente entonces estamos muy cerca del Hombre clavado en el calvario, porque justamente esto lo pasó él antes por nosotros con una intensidad inimaginable. No podemos exigir entonces que en lo que se nos presenta como absurdo se nos dé un sentido que nos trnquilice; sólo podemos permanecer hasta el final silenciosos, como el crucificado, sin ver nada, frente al oscuro abismo de la muerte. Detrás de ese abismo nos espera algo que ahora no podemos ver, y probablemente tampoco considerar verdadero: un abismo distinto de luz, en el que todo el sufrimiento del mundo queda albergado en el corazón siempre abierto de Dios. Entonces se nos permitirá meter, con el apostol Tomás, nuestra mano en esta herida abierta -la herida en la que físicamente palpamos que el amor de Dios desborda todo sentido humano- para decirle rezando, al igual que el discípulo: "Señor mío y Dios mío.

HansUrs Von Balthasar. Tú Coronas el Año con Tu Gracia, p. 77.

martes, marzo 13

Colluctatione

Believe me: every heart has its secret sorrow which the world knows not,
and oftentimes we call a man cold, when he is only sad.

Henry Wadsworth Longfellow



condolentem animo

miércoles, febrero 28

Henry de Lubac y Von Balthasar: una amistad cristiana.




“Probablemente Hans Urs Von Balthasar sea el hombre más culto de nuestro tiempo. Si existe en alguna parte una cultura cristiana esa se encuentra en él. La antigüedad clasica, la gran literartura europea, la tradición metafísica, la historia de las religiones, los innumerables intentos del hombre de hoy de buscarse a sí mismo, y sobre todo, la ciencia sagrada, con Tomás de Aquino, San Buenaventura, la Patrística (toda entera), sin hablar de la Biblia... no hay nada grande que no se encuentre en este gran espíritu acogida y vitalidad.”
Henri de Lubac, Misterio y paradoja de la Iglesia



martes, febrero 27

Real Zagal


Las siguientes líneas son un extracto del discurso motivacional dirigido a los jugadores del Real Zagal antes de cada juego:

"Se cuenta que existió un filósofo llamado Héctor Zagal. Y su filosofía era el TRIUNFO [...] ¡Vamos Real Zagal!"

¿Acaso no es inspirador?

martes, febrero 20

Karl Barth: el testimonio de un teólogo.


"¿Buena fe? Nunca me lo permitiría. Cuando sea llamado ante mi Dios y Señor, no me voy a presentar con una cesta a mi espalda llena con mis obras completas; todos los ángeles se echarían a reir. Ni tampoco diría para mi justificación: siempre tuve buena intención , `buena fe´. No, me presentaré allí con las manos vacías y sólo me parecerá oportuno decir: Dios, ten misericordia de este pobre pecador."

lunes, febrero 19

La Zarza Ardiente (Sigrid Undset)



Sorprende que la obra de Sigrid Undset, una de las pocas literatas católicas que, junto con Jean Francois Mouriac, ha ganado el premio Novel de literatura por novelas de inspiración religiosa, no sea muy conocida en los países hispano hablantes.

La exactitud y la fuerza descriptiva de la vida y paisajes medievales, mezclada con la aguda profundización en la psicología humana, especialmente de la psique femenina, hacen de la obra de esta autora noruega una de las más importantes de los países escandinavos, y una referencia necesaria para los intelectuales católicos.

En la línea de la primacía de la gracia, como Bernanos, Claudel y Pèguy, Sigrid Undset plasma en su impresionante novela, La Zarza Ardiente, la conversión al catolicismo del burgués Paul Selmer, comerciante noruego proveniente de una familia y una cultura de raigambre protestante.

Lo impactante de la novela no es tanto la conversión de Paul Selmer – pues ésta se gesta en el pasado, con motivo del contacto con una familia católica, y la novela no la explicita, sólo la deja entrever –, como la asunción de la esencia del cristianismo por parte de éste en su intrincada vida cotidiana.

Cuando el personaje principal de La Zarza Ardiente piensa que su existencia ya se ha estancado en un estado de “seguridad” y que nada nuevo lo podría cimbrar, decide dar el paso que llevaba barruntando hacía tiempo: ingresar en la Iglesia Católica. De aquí arrancan una serie de fuertes incomprensiones, empezando por su esposa, derivadas de su irrevocable decisión, que van revelándole la auténtica esencia del cristianismo, hasta el punto de entender que éste más que un esfuerzo indecible por vivir una serie de preceptos éticos y por tomar actitudes predeterminadas en las situaciones adversas, es el encuentro con la persona de Cristo y la concomitante aceptación de la propia debilidad. La autenticidad de esta aceptación se resuelve en la entrega a la gracia del Crucificado. Así, en la máxima incomprensión y abandono, Paul Selmer no se encuentra solo, pues ha comprendido que antes que él, Otro, en un acto magnánimo de caridad hacia los hombres, ya ha asumido vicariamente la más terrible soledad - la muerte- en el Calvario.

Más sobria en sus descripciones que Cristina, Hija de Lavrans, imponente obra que le mereció la máxima presea literaria en 1928, La Zarza Ardiente de Sigrid Unset muestra con un profunda maestría cómo el cristianismo católico es la única cosmovisión que absuelve al hombre de una concepción nihilista y desesperanzada de la vida, visión típica de muchos de los grandes autores literarios del siglo XX.

miércoles, febrero 14

Assemble


Señores: ayer lo he visto. Leyendo a Newman. Necesitamos a la Patrística en castellano. Así que, a partir de ahora, será misión personal y propia -si me da el corazón- traducir al menos a los cuatro grandes de ambas tradiciones. Eventualmente, todo Migne debe pasarse al castellano.

Señores, uníos. Aprendan griego y latín, los epítomes de la cultura, y uníos.

jueves, febrero 1

¿Duermo?


A veces sueño con ser un insecto, un mosquito de aquéllos que fastidian; también he soñado con ser banca, con ser libro, pluma, micrófono, palabra o voz. Sueño en exceso. En realidad, no tanto, es sólo que cuando lo hago es excesivo. Más de una vez he soñado despierto. A veces sueño cosas que me gustaría soñar. Otras me sueño un sueño. Pero sobre todo me gusta soñar que comparto, al menos con alguien, alguno de mis sueños. O ¿soy el único que fantaseo con los encuentros mágicos que la historia ha presenciado, y, nosotros nos los hemos perdido? ¿Quién no hubiera deseado ser testigo de encuentros como el de Hegel con Goethe, como la última visita de Berkeley a Malebranche, el primer día de Aristóteles en la Academia, aquél cuando Paz se maravilló con Bretón, o cuando Bretón se maravilló con México. El de Reinaldo Arenas y su decepción ante Carlos Fuentes y García Márquez, respectivamente; el primero de tantos entre Borges y Reyes, o el de Sábato con el portugués Saramago? Personalmente, me gusta un encuentro que, literalmente, pareciera de ensueño: Borges y Sábato.
La historia entre ambos no es una de amistad y cordialidad. Poco hubo de eso entre sendos genios. Sábato nunca fue admirador de Borges. Lo creía un aristócrata cuya literatura poco o nada tenía que ver con la situación pampera. Lo tildaba de ser un autor europeizado al que se le habían olvidado sus raíces. Sábato, como uno de los representantes de la "generación intermedia", veía con malos ojos a "Georgie": miembro del grupo Florida.
La enemistad fue marcada. Para dos genios, sin embargo, el destino siempre guarda una sorpresa tangencial. Aunque a veces ésta sea tan efímera que pareciera una jugarreta, un mal sueño.

viernes, enero 26

Otra vez Borges


Para todos aquellos que sufren el tamaño problema del insomnio:


Dos Formas de Insomnio.


¿Qué es el insomnio?
La pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta.
Es temer contar en la alta noche la duras
campanadas fatales, es ensayar con magia
inútil la respiración regular, es la carga
de un cuerpo que bruscamente cambia
de lado, es apretar los parpados, es un estado
parecido a la fiebre y que ciertamente no
es la vigilia, es pronunciar fragmentos de
párrafos leídos hace ya muchos años, es
saberse culpable de velar cuando los otros
duermen, es querer hundirse en el sueño
y no poder hundirse en el sueño, es el horror
de ser y de seguir siendo, es el alba dudosa.


¿Qué es la longevidad?
Es el horror de ser en un cuerpo hunano
cuyas facultades declinan, es un insomnio
que se mide por décadas y no con agujas
de acero, es el peso de bibliotecas y dinastías,
de las auroras que vio Adán, es no ignorar
que estoy condenado a mi carne, a mi detestada
voz, a mi nombre, a una rutina de recuerdos,
al castellano, que no sé manejar, a la nostalgia del
latín, que no sé, a querer hundirme en la muerte
y no poder hundirme en la muerte, a ser y seguir
siendo.

lunes, enero 22

Borges y Descartes.

Como digno regreso a este espacio cultural, y en vista de que nadie entendió -sólo Gino- o a nadie le interesó -a mi sí- el texto de Samuel Taylor Coleridge, presento un poema de Jorge Luis Borges, recogido en un libro titulado La cifra.




Descartes.

Soy el único hombre en la tierra y acaso no
haya tierra ni hombre.
Acaso un dios me engaña.
Acaso un dios me ha condenado al tiempo, esa larga ilusión.
Sueño la luna y sueño mis ojos que perciben la luna.
He soñado la tarde y la mañana del primer día.
He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron Cartago.
He soñado a Lucano.
He soñado la colina del Gólgota y las cruces de Roma.
He soñado la geometría.
He soñado el punto, la línea el plano y el volumen.
He soñado el amarrilo, el azul y el rojo.
He soñado mi enfermiza niñez.
He soñado los mapas y los reinos y aquel duelo en el alba.
He soñado el inconcebible dolor.
He soñado mi espada.
He soñado a Elizabeth de Bohemia.
He soñado la duda y la certidumbre.
He soñado el día de ayer.
Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.
Acaso sueño haber soñado.
Siento un poco de frío un poco de miedo.
Sobre el Danubio está la noche.
Seguiré soñando a Descartes y a la fe de sus padres.

sábado, diciembre 23

Mensaje escatologico, 2006

Señores: pensé que Mr Lecón iba a publicar su sueño. Como no lo ha hecho, me veo obligado a poner algo yo, para que continúe el blog. Y, para que este siguiente post no quede debajo del nivel de Dalí, me limitaré a hacer constar unas palabras de Samuel Taylor Coleridge, que Hans Balthasar suscribe como epígrafe de Kosmische Liturgie. (El libro, por cierto, y esto es nuevo para mí, va dedicado a Louis Bouyer, a quien no hemos leído.) Quizá estas palabras pueden marcar un rumbo continuador e inédito para nuestro próximo año. Y servir a la vez como exhortación y llamado (de atención y de vida).

* * *

"There is amongst us a set of critics who seem to hold that every possible thought and image is traditional; who have no notion that there are such thing as fountains in the world, small as well as great; and who would therefor charitably derive every rill they behold flowing from a perforation in some other man's tank".

- S. T. Coleridge

lunes, noviembre 27

Diario de un genio. Salvador Dalí.



Así comienza Dalí su Diario ultrasecreto (como el mismo lo califica) :


Nota Aclaratoria del Autor.


Desde la Revolución francesa, ha ido afianzándose la viciosa y cretinizante inclinación, cada vez más extendida de que los genios (dejando al margen su obra) son seres humanos más o menos parecidos en todo al resto de los mortales. Nada más falso. Y si esto es falso para mí, que soy el genio de más amplia espiritualidad de nuestra época, el aunténtico genio de los tiempos modernos, todavía es más falso para aquellos genios que encarnaron las más altas cumbres del Renacimiento, como Rafael, genio casi divino.
Este libro demostrará que la vida cotidiana de un genio, su sueño, su digestión, sus éxtasis, sus uñas, sus resfriados, su sangre, su vida y su muerte son esencialmente diferentes de los del resto de la humanidad. Este libro único es, así pues, el primer diario escrito por un genio. Más aún, añadiría, por el único genio que ha conocido la suerte única de haberse casado con la genial Gala, la única mujer mitológica de nuestro tiempo.